El presidente hizo presente que: habiendo reconocido la atarjea que pasa por el camino de San Buenaventura a la salida del campo santo, la ha observado sumamente descarnada en su empedrado y con parte de su cubierta destruida de lo que resulta un perjuicio a la alcantarilla no menos que el ensolve de las demás cañerías, con las inmundicias y basuras que llevarán las aguas potables de que participa la ciudad y por lo mismo ha hablado con Don Jesús Pliego quien le proporciona la piedra que necesita para su reparación, a efecto de que se proceda a ello de preferencia, lo que ponía en conocimiento de la corporación, y especialmente de la comisión para que se sirva atender de ocurrir a remediar el perjuicio.}